Memoria en las fachadas
La memoria alarga una escalera de viento,
se trepa por fachadas que susurran.
Piedra y cal respiran con el paso de los recuerdos,
y nombres de ayer cobran vida, temblando.
Transforma los muros en un lenguaje secreto
grietas se vuelven signos, filtraciones de luz.
Cada balcón es una coma suspendida,
cada ventana una palabra que observa.
El idioma crece entre farolas y el ocaso,
un alfabeto que el viento conserva.
Quien lee mueve los labios del barrio,
y la ciudad responde, en silencio, con memoria.