Memoria danzante
Bajo grietas de cemento, la memoria estira los dedos.
Los pasos olvidados suenan como cascabeles de seda.
El tiempo se dobla, y la ciudad retiene un aliento.
La memoria danza entre chatarra y luces apagadas.
Cada grieta es nota, cada esquina un recuerdo que se enciende.
El asfalto sabe escuchar, el eco responde con pasos invisibles.
Los pasos olvidados no se desvanecen; se doblan, vuelven al aire.
La danza dibuja en los márgenes de la calle un mapa de esperas.
El cemento retiene un soplo y la memoria respira.
Cuando el día entreabre las puertas en el escalón, la danza sigue.
No es solo pasado, es el gesto que vuelve a caminar.
Así la memoria abre un nuevo camino, paso a paso, de nuevo.