Ir al contenido
Versisognanti

Llave perdida

La memoria de una llave perdida
reposa en la palma del tiempo, silenciosa,
y la lluvia la roza como nota olvidada.
En el corazón de la lluvia nacen puertas invisibles,
no sirven hierro ni llaves de plomo,
solo un aliento que huele el aroma del hierro.
La memoria extiende la mano y halla una cerradura de luz,
el agua gira sin ruido y calla la distancia,
y un umbral aparece donde no había nada.
Cuando la tormenta cesa, la casa se enciende por dentro,
la llave hallada canta entre las gotas y la piedra,
y el corazón se abre a habitaciones nunca antes dichas.

Más poemas