Llave lunar
Una llave de plata duerme en el lado opuesto de la luna,
abre puertas invisibles donde la sombra susurra secretos a la oscuridad,
el frío se vuelve un aliento que no conoce horizontes,
y el tiempo traza pasos ligeros sobre rocas mudas.
Allí, en el lado opuesto de la luna, las puertas se abren con un suspiro,
cada llave graba versos que el mar no recuerda,
allí el tiempo se vuelve papel de seda, frágil como sueño al viento,
los minutos se desmoronan en polvo de luz.
Puedes cruzar esas puertas y escuchar el mapa de las estrellas,
donde el eco de un latido se vuelve ventana al infinito,
la llave queda como un soplo que roza tu mano,
y al volver encuentras un tiempo elegido, no robado.