La Inercia de la Idea Desvanecida
Ni sombra de yeso, ni eco de voz
perdido entre pasillos de un antiguo decir,
mas el vago aroma, la huella veloz
de una idea que ha dejado de arder, de florecer.
Ya no está firme en nuestros pensamientos,
ni estrella guía, ni faro que se alce,
y sin embargo algo, en nuestros senderos,
aún lo siente, aún ve vibrar su traza.
Como un grave planeta que se desintegró,
cuya fuerza invisible mantiene su curso,
así un concepto que fue iluminado
deja un vórtice mudo, un leve recurso.
Una arquitectura de aire, vacío modelado
donde el pensamiento, por costumbre, reposa,
una ausencia que moldea nuestro estado,
una casi-presencia, etérea y curiosa.
No es arrepentimiento, ni antigua doctrina
que en silencio se oculta, esperando un despertar.
Es la estela de un rayo, una luz divina
que cruzó el tiempo, dejando un detalle al pasar.
La inercia de una sombra que ya no tiene cuerpo,
mas que empuja velas hacia rutas diversas,
un peso liviano sin ningún desvarío,
en las mentes que fueron en su tiempo sumergidas.