La Huella Deshabitada
Sobre la fibra que cede, sobre el polvo quieto,
un volumen ausente se ha esculpido en curva.
No es sombra la forma, ni choque de ariete,
sino el recuerdo cóncavo de una pausa, de una turba
de moléculas empujadas, luego dejadas libres.
Dibujo de un peso sin más la gravedad,
geografía de un contorno que no tiene retorno.
Cuenta el límite de una estasis, la profundidad
de un instante entero, de un breve día
de quieta adherencia, de muda fidelidad.
No objeto ya, solo eco táctil de su andar,
un palimpsesto mudo donde el aire no pesa.
Un testimonio vacío, un tenue altar
al morada removida, a su quieta entender.