Entre las grietas de habitaciones habitadas por el tiempo la gramática del silencio surge lenta, cada silencio es una conjugación que no dice nada, el polvo anota el léxico de la espera. Las grietas amplían el vocabulario de las miradas y los muebles, testigos, anotan pausas cuando el ruido queda mudo, la casa respira crece la gramática del silencio entre los muros