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Versisognanti

La Arquitectura Efímera

Un rayo oblicuo, un corte de oro cansado,
corta el aire denso que el tiempo ha tejido.
No tiene voz, ni historia, ni banco
donde posar su peso callado.

Y allí, millones de fragmentos de ausencia,
bailan lentos, ignorantes del límite.
Catedrales mudas de transparencia,
torres de nada que pronto se admite.

Se alzan y caen, una ola sin espuma,
esqueletos etéreos, un instante tallado.
Antes que la sombra, cual densa pluma,
los devuelva al rito invisible guardado.

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