El Límite Vibrante del Color
Donde el azul cansado acaricia al amarillo en fuga,
no es un abrazo blando, ni una rendición lenta,
sino un nervio tenso, una línea sin escape,
un temblor invisible que el corazón oyó.
Lì late un mundo, sin forma ni voz,
entre dos reinos decididos a no desvanecerse,
una línea sutil que resiste y roce,
guardiana de secretos, lista para relucir.
Es el punto exacto donde el ojo se confunde,
un latido silente, un eco sin peso,
el eterno encuentro que nunca se disuelve ni funde,
un alma suspendida, un palpito comprendido.