Faro hundido
El aliento de un faro sumergido
resuena entre los asientos del metro.
Una luz húmeda atraviesa los pasillos,
y la oscuridad se vuelve constelación de pensamientos.
En los asientos se encienden sueños ocultos,
iluminados por el soplo que sabe a sal.
Cada mirada es vela hacia un horizonte
donde mar y ciudad se encuentran en un aliento.