Respiración de Píxeles
En el corazón de la ciudad de píxeles, las plantas son circuitos que brillan con luz,
no tienen tierra ni raíces, sino una linfa de datos que pulsa,
cada hoja respira una nota que late en el cemento.
El aliento atraviesa pasillos de neón, se desliza entre firmas digitales,
ramas de silicio rozan letreros y encienden un susurro de viento,
la noche se vuelve fotosíntesis artificial, verde que no existe mas siente.
Historias de una naturaleza que no es, pero que siente: un roble de código canta los nombres de pasos,
un río de píxeles murmura secretos a las ventanas entreabiertas,
y la ciudad, en silencio, aprende a traducir ese aliento en memoria.
Cuando el día amanece, el aliento se expande y cambia tono como una radio,
permanece entre cuerpos digitales, cálido y ligero, listo para empezar de nuevo,
una naturaleza imaginada que queda, palpable solo en el corazón de la ciudad.