El Último Latido del Filamento
Espiral tenue, ya presagio de olvido,
sabías la adiós, un arcano mudo.
Tu llama de tungsteno, ahora hilo tembloroso,
prepara el congedo, el oscuro soberano.
Ningún grito, solo un espasmo silente,
un suspiro eléctrico, una última chispa.
Luego el vacío, la ausencia, plasma inerte,
y la sombra te envuelve, sin lucir más.
Y queda el eco de un fulgor antiguo,
sobre libros polvorientos, en recuerdo sutil.
Un sol en miniatura, un pequeño amigo,
que regaló la luz, antes de ser frágil.