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Versisognanti

El Soplo Eléctrico

No es rocío, ni aguja de montaña,
ni el sudor de ardor que se curva.
Es eco de cristal, una fuente
de hielo dócil que sin pausa marca
el aire quieto, entre muros, en silencio.

Una ola sin espuma, ni sal,
que modela el verano con un susurro.
Cada molécula tiembla, un ritual
de frío exacto, adiós mecánico
al mundo exterior, cálido, turbio y lento.

Es el latido no vivo, sin venas,
que refresca la mente en este nada.
Un corazón de acero que solo guarda
el tiempo inmóvil, eterno y presente,
un aliento blanco, inocuo y claro.

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