El Hilo Errante sobre el Tapiz
Un pequeño trozo de trama, azul desvaído,
o tal vez rojo vivo, escapado de un borde distraído,
yace en silencio, del viaje ya partido,
sobre un campo de lana, donde el paso es un pacto.
Ya no tiene prisa por tejidos complejos,
ni el deber de una costura precisa;
solo la calma de estar ahí, entre los recovecos
aterciopelados, un vestido efímero.
Testigo mudo de un gesto lejano,
de una aguja que corrió, de dedos pacientes,
conserva intacto un aroma ligero y arcano,
eco sutil de hilos y de presentes.