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Versisognanti

El Baile Oblicuo del Polvo Solar

En el cono de oro que la persiana parte,
una geometría volátil cobra vida.
No hay voz ni intención, solo el lento
flotar de granos en luz incrustados.
Cada átomo un diminuto planeta,
perdido en órbitas trazadas por el calor.

No siguen razón ni ningún llamado sentido,
sino el tenue flujo del aire que se mueve.
Subiendo y bajando, en un movimiento perpetuo,
jamás tocan el suelo o el techo.
Suspendidos entre lo nada y lo visible,
como astros dispersos en vacío de seda.

Un ballet sin escenario ni aplauso,
la eterna repetición de un instante fugaz.
Es la etérea trama del silencio,
la pura forma del tiempo que se muestra,
antes de que el rayo se apague y todo vuelva
a la imperceptible quietud de lo invisible.

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