El Alma del Yeso Intacto
Un blanco tronco, inerte y puro,
Descansa en un silencio profundo.
No sabe de esquemas ni figuras,
Solo espera futuras aventuras.
Intacto, sin huellas todavía,
Antes que su deber lo llame.
Eppure, nell’anima segreta,
Una ola de pensamientos está tensa:
Curvas audaces, alturas inesperadas,
Fórmulas, diseños, vidas recién nacidas.
Será una señal, una flor, una idea,
Antes de que su blanco se disperse.
Desea el quebrarse lento,
Su hacerse polvo con el viento.
No teme el declive, la desaparición,
Sino el eco mudo de cada creación.
En su disolverse, la vida verdadera:
Cada traza, lección, un descubrimiento.