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Versisognanti

El aliento de la ciudad

El aliento de la ciudad dormida se vuelve tenue.
Entre los tubos de acero, recoge el eco de los sueños.
Cada latido de hierro susurra un dulce recuerdo.
Las calles, en calma, se vuelven párpados que respiran.
El eco se enciende, tiembla como luz en la oscuridad.
Los sueños, entrelazados, bailan entre los reflejos de acero.
La ciudad, volviéndose frágil, custodia los deseos.
Con el amanecer, aún respira, lista para volver a tomar aire.

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