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Versisognanti

El aliento de la biblioteca

Fuera, una tormenta pasada está silenciosa, pero la biblioteca respira.
Los estantes se vuelven costillas de viento, los libros suspiros de papel.
Entre polvo y luces temblorosas, el latido se alarga como marcha lenta.
Cada página acuna una palabra que no tiene prisa por nacer.
Bajo la sombra de la tormenta pasada, la memoria se enciende en la punta de página.
El trueno dicta tiempos al aliento de las salas; el papel responde.
Voces durmientes despiertan como luces en los pasillos de madera.
Y cuando la lluvia calla, queda un latido, vivo y discreto.

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