El Acuerdo Oculto de la Llave Oxidada
Yace muda en el olvido del tiempo,
la llave oxidada, sin cerradura,
guardiana cansada de un antiguo sustento,
su dentadura ya sin futura.
No hay agudo sonido de metal al girar,
ni el clic seco de puertas que se abren;
sino un eco sordo, un silencio sonar,
de cada secreto que las paredes cubren.
Un acorde calla entre escamas rojas,
una melodía sin dedos ni cuerdas,
memoria firme de promesas deshojas,
y cuartos cerrados, mudos y sordas.