Cajón Lluvioso
Solo cuando la lluvia golpea los alféizares
el cajón se abre, chirriando suavemente.
Adentro, una luz fría roza el papel,
y la memoria se enciende en luces apenas encendidas.
La luz pinta con claridad los recuerdos nunca dichos,
una carta sin enviar, un rostro que no acepto,
una promesa rota en el mar del tiempo,
y todo vuelve a brillar, suspendido entre lluvia y silencio.