Aliento nocturno
La cocina respira despacio, luna entre cajones cerrados.
El refrigerador susurra escalofríos de hielo, historias no pedidas.
La tetera cuenta viajes de agua y pan olvidado.
Una taza permanece quieta, como si esperara una mano que no vuelve.
Los objetos hablan cuando el silencio ensaya, la sartén golpea un viejo mar.
La espátula alarga un recuerdo de azúcar y abril desvaído.
El grifo murmura una palabra desafinada, la puerta tiembla por un pasado que no regresa.
Así el aliento nocturno nos invita a escuchar, quien no ha pedido oír.