Aliento
El aliento de la casa borda nombres en las paredes.
Un alfabeto de pasos rozados entre grietas y luz temblorosa.
Los desconocidos, habitantes de una noche, dejaron un rastro leve.
Cada nombre se compone en el aire como una frase que no se dice.
En los pasillos, el tiempo contiene el aliento ante su paso.
Las ventanas custodian sílabas de agua y pan.
Una cocina guarda risas; un cuarto exhala ropas olvidadas.
El suelo sabe las escaleras que subieron, sin dejar su sitio.
Con los días, la casa calla nombres mas los guarda en el aliento.
Cada habitación es archivo de voces pasadas, mas presentes.
Si escuchas, el eco revela quién fue, sin nombrarle a nadie.
Y así el aliento queda una casa que respira con quien la habitó, alguna vez.