Tiempo que respira
El tiempo respira entre las grietas de la casa abandonada,
un soplo que levanta polvo y silencio.
Cada rendija se vuelve aliento, pequeña ventana de luz,
y el muro cuenta cosas que ya no vuelven.
Nacen recuerdos, hongos de luz, entre el ladrillo apagado,
brotan donde la sombra retiene el aliento.
Con cada soplo de viento, un aroma antiguo retorna,
y la casa, testigo mudo, se pone a escuchar.