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Versisognanti

Tiempo germinante

En el lenguaje de los relojes tic-tac siembran brotes sobre el cristal.
Cada minuto es semilla que cae y mira el borde de la corteza.
Los cuadrantes susurran secretos de raíces que buscan luz subterránea.
Las manecillas se besan con los dedos del bosque y crecen en espirales.
El tiempo se dobla, las horas florecen hojas que van hacia atrás.
Los segundos se vuelven savia, subiendo para nutrir árboles al revés.
El reloj de arena se vuelve bosque memoria que respira entre troncos y cristal.
La mesa se llena de sombras verdes, y la habitación escucha el latido de sombra.
Cada palabra de los relojes es raíz que quiere ascender al cielo.
El calendario irriga con rocío verde el terreno de los minutos.
Así el bosque crece del tiempo, invirtiendo el orden de las estaciones.
Y cuando la hora se rompe, el presente emerge como brote de luz.

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