Susurros al Atardecer
El atardecer enciende la casa como vela de madera.
Ella se recrea, despacio, entre grietas y perfumes apagados.
Las habitaciones se alinean con el respiro de la última luz,
y los muebles cuentan historias que nadie jamás oyó.
La mesa deja caer un recuerdo sobre el pavimento,
una silla susurra pasos de noches sin horizonte.
La lámpara respira, el techo parece escuchar,
y la casa se cierra en el silencio que la conoce.