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Versisognanti

Regreso

He clavado mapas bajo el forro,
cada etiqueta, un verso que no he dicho.
Las ruedas me enseñaron a seguir el eco
de pasos que olvidan el camino.
En el bolsillo secreto guardo una piedra
y una palabra arrancada al viento: “quédate”.
Sonreí a los trenes, aprendí a hacer paz
con las puertas que cerraban mi rostro.
Cuántas llaves vi caer en los pasillos,
cuántas noches aprendí a caminar sola.
¿Miedo? Solo el ruido de la apertura,
el riesgo de que abran mis silencios.
Esta noche vuelvo, dejo el diario en el suelo,
me escondo a la luz de las maletas vacías.
Cuando ella vuelva a abrir mi piel vieja,
encontrará un pequeño regalo: un camino en el forro.

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