Nombres Bordados
La lluvia es aguja de plata, cose los rostros del tranvía,
las caras de metal susurran nombres perdidos.
Cada gota marca una letra del tiempo,
y en el cristal reaparece una firma de agua.
Los pasajeros pasan, mas no olvidan
los nombres vuelven, grabados en el reflejo frío.
La ciudad escucha, guardiana del bordado del tiempo,
hasta que el eco de esos nombres no se apague más.