Luz en los márgenes
La luna se sienta al borde de un banco,
su luz lenta acaricia la noche,
y la ciudad contiene el aliento.
Ofrece su luz a los secretos que nadie se atreve a susurrar,
hilos de plata tiemblan en el aliento del ocaso,
cada secreto es una constelación sobre la madera.
El banco es altar de quietud, la noche escucha,
la luna anota nombres invisibles en la madera húmeda,
y los guarda en un silencio que no traiciona.
Cuando el alba avanza, la luz se quiebra y los secretos quedan,
mas la luna queda allí, en el margen, testigo fiel,
y promete volver a iluminar los susurros.