Luna entre las Riberas
En el mar pícaro el reflejo se desvanece,
entre arrugas de agua, un baile esquivo,
una llamada larga, jamás hallada de nuevo,
mientras la luna se esconde, amor invisible.
Fragmentos de luz reposan, rozando el silencio,
dejan rastros de sueños que en mil pedazos se hacen;
suspiros de sal y niebla, se pierden en el aire,
recuerdos de una aparición que el corazón no alcanza.
Sin embargo, en lo profundo, queda una sombra,
un eco de aquel rostro que el mar ocultó,
donde el agua se apaga y el corazón se calienta,
buscando el reflejo de una luna ya olvidada.
Entre las olas, el deseo se disuelve y se recompone,
revelando que el verdadero tesoro es el silencio de la espera,
mientras el mar continúa su lento baile,
y la luna danza entre las arrugas de una ola perdida.