Luna de Azúcar
En el silencio de una noche de sueño,
una luna de azúcar se posa leve,
sonríe rozando, incierta y enferma,
el dulce reflejo de una sonrisa oculta.
Entre nubes de caramelo y leche fría,
el corazón se enciende con mil matices,
como un gesto de azúcar hilado al viento,
que se disuelve en un abrazo de brisa ligera.
Una caricia cándida, etérea, aterciopelada,
se desliza entre los pliegues del pensamiento,
sueños de dulzura y promesas lácteas,
que rozan el corazón sin jamás herirlo.
Y así, bajo la noche azucarada,
la sonrisa se pierde entre estrellas de azúcar,
y quedará allí, dulce, encantado y desvanecido,
como un pétalo de azúcar al primer alba.