Llave invisible
Bajo la lluvia una llave invisible
halla la cerradura oculta en el agua
y abre una habitación de cristal.
Aquí el tiempo se detiene para escuchar los latidos de los objetos,
la silla que palpita, el reloj que respira, la ventana que cuenta las gotas.
En la habitación, la lluvia calla para escuchar mejor.
Cada objeto late un poema susurrado, lengua de madera y metal.
La mesa susurra historias, la taza canta una nota sutil,
y la llave invisible permanece, guardián silencioso, hasta que el silencio retome.