La Suave Promesa de la Goma
La goma apagada, sobre el lomo mudo y seco
de un papel que espera lo ignoto,
guardiana silente de un eco efímero,
un pacto no escrito, un secreto remoto.
Nadie sabe su fuerza latente,
el nido vacío de un abrazo que vendrá.
Mas llega lo húmedo, un suspiro leve,
y en ese instante su silencio se rompe.
La tenacidad despierta, une y arranca
el verbo en vuelo que antes era ignoto.
Se hace sustancia su mudo llamado,
un lazo frágil que el tiempo no deshace.
Y así vuela el verbo contenido,
confiado al aliento que lo lleva.
La promesa se revela, ya no es mudo,
su misión ha sido más fuerte ya.
Un puente endeble, de un toque apenas despierto,
que sostiene mundos y palabras enteras.