La Ondulación Silenciosa de la Sombra
En las paredes de cal, al mediodía quieto,
donde el tiempo se anida en polvo de oro,
ni un grito de viento ni un murmullo secreto,
mas la sombra se extiende, velo sin coro.
Y en ella, un temblor, casi una ola sin espuma,
dibuja y borra un límite sutil,
una ondulación nacida de la luz que se consume,
un arte que calla en un gesto gentil.
Su movimiento no tiene peso, ningún sonido resuena,
es vibración muda sobre un muro dormido,
un arabesco de aire que nunca se aprisiona,
se desliza, se deforma, luego desaparece y reaparece,
como un eco que el ojo por sí puede capturar.
Un susurro visual, apenas oído.