La Inercia de la Palabra No Dicha
Pesa más que un peñasco
el verbo sin encontrar escape,
suspendido entre el alma y el labio,
un eco sin camino ya.
Tiene la gravedad de un secreto
jamás revelado, nunca acogido,
una ola que no rompió
en la orilla de tu pecho.
Y yace, intacta, en el vacío
que precede a cada respiro,
una energía sin impulso,
un futuro sin saber.