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Versisognanti

La Huella Etérea

El viento invisible, aliento ligero,
Pasó cual sueño, instante fugaz.
No grabó la piedra, ni movió el sendero,
Mas danzó entre cimas con paz etérea.
Cada hoja rozada, cada tallo doblado,
Un toque gentil que casi no existe.
El aire se moldeaba, un aliento robado,
Una forma invisible, esculpida para sí.
Luego calló su andar, la carrera acabada,
La memoria se apagó, velo de olvido.
Nadie busca ya el rastro extraviado,
Ese leve soplo, recuerdo ausente.
Mas queda, sin verse, un rastro sutil,
Una cicatriz etérea en el corazón del mundo.
Es el temblor ignoto en día de abril,
El viento olvidado, secreto profundo.

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