Hierba entre las líneas
En el silencio de un mapa abandonado, el tiempo se detiene,
las líneas siguen heridas y el papel respira tan despacio.
Entre los confines ocultos crece la hierba, sutil y tenaz,
una lengua verde que lee lo que la memoria calla.
Cada margen es una semilla no escrita, eco de pasos perdidos,
el silencio nutre raíces entre cruces y círculos desvaídos.
Así el mapa se rinde al verde, se vuelve un valle interior,
y la geografía se recompone en un suspiro de hierba y tiempo.