Gravedad del Hilo Ágil
Un pequeño bordado de trama incierta,
un péndulo silencioso de borde cansado.
No busca mirada, ni gloria abierta,
solo espera, un fulgor, jamás franco.
Parece insignificante, una sombra débil,
perdida entre pliegues de tejido antiguo,
mas en sí guarda un poder indizible,
el destino de un intrincado entramado.
No es el peso de un bloque granítico,
ni el grito de campana de bronce.
Sino la fricción leve, casi hipnótica,
que con cada sacudida halla su impulso.
Un tirón inadvertido, un gesto distraído,
y su trama cede al sinsentido,
desvelando el vacío, el pacto roto,
la arquitectura frágil de un sentido.
Así, silente, desafía a cada fibra,
no con fuerza, sino con insidia lenta.
Su gravedad no es medida ni libra,
sino el lento deshilachar que nunca se niega.
Un pequeño rasgar en velo del mundo,
un eco mudo que deshace el urdimbre.
El hilo ágil, en su ciego profundo,
desvela el engaño, el pacto traicionado.