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Versisognanti

El Aliento del Pliegue

El ángulo agudo, memoria de hierro caliente,
dibuja sobre el tejido un orden tenaz.
Fibra contra fibra, un quieto asalto
a un caos lejano, aún dormido.
El cuadrado perfecto, pausa en el tiempo,
promesa de reposo, de un día no leído.

Mas cada tensión tiene un corazón que late lento,
y el algodón recuerda, con sutil reseña,
su frágil inicio, su natural intento
de ceder al aire, a la fuerza que marca
cada peso discreto, cada leve tormento
que curva el horizonte de un pliegue tenso.

Así el paquete de tela, en su quieto yermo,
pierde esquina a esquina, velo tras velo.
No es colapso brusco, sino dulce desvanecer,
una forma blanda que se adormece y gira
hacia el flujo primario, a su suave querer,
antes de que manos nuevas lo levanten en vuelta.

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