El Testigo Pulido
Desde el vientre ardiente, en tiempo inmóvil,
Nació en silencio, sin ningún voto.
Fragmento de montaña, del hielo desprendido,
Por eras enteras, por el mundo acogida.
La caricia del río, la ola que viene,
Modeló su alma, paciente y serena.
El viento y arena, tiempo en relieve,
Un viaje mudo hacia otro motivo.
Ahora yace en calma, joya oscurecida,
Bajo la mirada de cielo y de vida.
Mapa de eras en su humilde vena,
Cuenta epopeyas al sol y a la lluvia.