El Suspiro Celestial Antes del Amanecer
En terciopelo negro, perlascas y frías,
Miles de ojos vigilan lo inmenso.
Su luz antigua, un brillo que no cesa,
Ballet mudo de un destino intenso.
Mas el horizonte insinúa un pálido fulgor,
Una promesa de oro, fría y cruel.
El reino oscuro cambia su color,
Un velo gris que ahora oculta la noche.
Es aquí donde nace un suspiro, un lamento oculto,
No voz audible, sino temblor de luz.
Por el tiempo robado, el dominio arrancado,
Que la estrella naciente lleva con fuerza.
Se abrazan entre sí, una última chispa,
Luego se desvanecerán, en sueño forzado.
Solo la oscuridad los espera, y su tranquila
Promesa de retorno, jamás olvidado.