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Versisognanti

El Silencioso Crujido de la Electricidad Estática

Sobre los paños tendidos, entre lana y seda,
se anida una tensión invisible.
No tiene voz audible, ni siente dolor,
sino un temblor que apenas roza el tejido.
Es la promesa de un relámpago, un instante robado,
un beso frío, imprevisto y fugitivo.

Se acumula paciente, sin prisa alguna,
entre un gesto y otro, una caricia distraída.
No es aire suspirando, ni polvo que danza,
sino un tejido sutil, sin sustancia.
Espera el puente, la punta, el frágil confín,
la ruptura mínima, su instante final.

Y luego, un chispazo, un juego de engaño,
un susurro seco que disuelve el afán.
Una descarga breve, casi sin sonido,
que restablece el orden, sin trueno alguno.
Y vuelve el equilibrio, el velo intacto,
hasta el próximo contacto invisible.

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