El Eco Silencioso del Toque
En el disco desgastado, donde reinó grabado,
ahora un tejido de arrugas se ha urdido.
No de oro ni de gloria, sino de velo difuso,
la frente del soberano se ha vuelto abstracta y muda.
Manos anónimas, veloces, de un millón rozadas,
han esculpido un atlas de desgaste imperceptible.
Cada pliegue minúsculo, una grieta delicada,
cuenta la corriente que ya no tiene medida.
No es su lamento, ni aliento oculto,
sino el lento depositar de una sombra sin historia.
Un código de fricciones, un susurro grabado
que inscribe la memoria del puro paso, sin gloria.