El rastro desaparecido de la tinta
Bajo el blanco aliento del borrador,
la palabra se esfuma, cifra muda.
Ya no hay trazo claro, ni aroma
de sentido grabado, vida resuelta.
Mas el ojo sabe, la mente tiene un escalofrío sutil,
del negro que bailó allí por un instante,
un fantasma de forma, nunca verdaderamente vil,
en el aire absorto, en el espacio vacío.
La fibra del papel, cansada y ligera,
custodia la huella, un no-símbolo puro.
Ni un sonido, ni una sombra que se mueve,
mas la ausencia misma, su oscuro contorno.
Es un no-recuerdo que aún se aferra
a un tiempo perdido, un eco en el silencio,
la verdad que oculta escapa,
un susurro mudo sin arrepentimiento.