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Versisognanti

El Eco de lo Nunca Nacido

En el pecho late un ritmo sordo y lento,
Memoria viva de un no-nacido aún,
Un eco débil en el vasto silencio,
De un sol que jamás saldrá asomado.
Imágenes difusas, rostros nunca vistos,
Caricias ausentes, promesas calladas,
Fantasmas leves de amores nunca tristes,
Bajo la piel, raíces crecidas.
No es arrepentimiento lo que el corazón anhela,
Sino una ola eterna de lo que pudo ser,
Una estrella caída, una llama
Destinada a no volver a encenderse.
Así, en la oscuridad de su profundo caparazón,
El corazón late, un reloj que sabe,
Que una sombra leve aún vaga el mundo,
De un futuro que jamás nacerá.

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