El Soplo Estelar de las Hojas
Yacentes en el suelo, marrones y silenciosas,
las hojas de otoño, antaño tan vivaces,
custodian un sueño entre ramas tenaces,
de un alma que anhela, aunque fugaz,
no muerte, sino espera, un deseo débil.
Sueñan ascender, ligeras y nuevas,
más allá del límite gris de la tierra oscura,
donde el oscuro cosmos se satura de luz,
y el antiguo polvo estelar se conmueve.
Cada fibra moribunda, un fulgor encendido,
que un día se vuelva, en el cosmos extendido,
un fragmento de oro, suspendido en el cielo.
Así, en su mudo adiós al sol,
imaginan otra génesis lejana,
ya no ceniza fría ni suerte vanal,
sino chispas eternas, desprovistas de palabras.
El sueño de las hojas, un canto sideral,
que de la tierra al cielo se extiende,
para hacerse luz en un final astral.