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Versisognanti

El Aliento Inverso

La ciudad respira hacia atrás, un latido que vuelve al pecho.
Las calles se enderezan, el asfalto desenrolla recuerdos de piedra.
Los escaparates se cierran para reabrirse con manos de nostálgica ternura.
Cada reloj vuelve las manecillas al tiempo que aprendió a parar.
Y los sueños brotan del tiempo que ya no tiene prisa.
En un parque de luces, las hojas cuentan minutos como máquinas lentas.
Las ventanas se vuelven bocas que susurran nuevas ideas.
La ciudad, respirando suave, compone un mañana que ya no huye.

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