El susurro se hace viento, entre piedras de antiguas memorias, una danza ligera e invisible, que sacude el corazón sarcástico de las piedras. En el eco de la tormenta, un latido sutil roza las sombras de cantos sepultados, como un sueño que atraviesa el tiempo, desplegando alas de silencio y lluvia. Y mientras el trueno se pierde en el aire, las piedras reposan, testigos mudos, mas bajo la superficie, un baile eterno se renueva en la piedra.