Confesiones en el desierto
El desierto recoge confesiones como arena entre las manos.
En los calcetines olvidados de las nubes, queda cola de lluvia nunca nacida.
Cada hilo revela una verdad escapada, cada costura es palabra no dicha.
El viento las registra, alineándolas en dunas como fragmentos de memoria.
Las confesiones se secan bajo el sol y se vuelven granos de memoria.
Las nubes, vaciadas, retiran los calcetines pero dejan olor a promesas perdidas.
El desierto las custodia, archivando lo que calla entre piedras y viento.
Y la noche, con un suspiro, devuelve al cielo lo que queda en el bolsillo del desierto.