En la carcasa de la radio olvidada el polvo retiene un aliento y la sombra respira entre los relés apagados. Las letras perdidas laten como pequeños corazones rozan el barniz y trazan una página sonora hablan en alfabetos de viento y cobre. Brotan sobre los bordes entre cables inertes semillas de palabras abren rendijas de silencio transformando la superficie en jardín de voz. Cada latido se vuelve frase que respira la carcasa recupera un idioma oculto y la radio se enciende, contando el mañana.