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Versisognanti

Cerradura de Memoria

En el metal oxidado la memoria respira,
un aliento frío que levanta polvo y tiempo,
y el pasado se curva como un leve gemido.
La cerradura permanece quieta, viejo guardián,
esperando la llave que perdió de sí misma
un rostro olvidado, una voz sin nombre.
Cada rasguño cuenta una historia que se desvanece,
la llave perdió su propia marca en el tiempo,
y el eco queda en vilo entre presente y recuerdo.
Quizás la memoria encuentre la llave perdida,
quizás no, y sin embargo seguirá respirando en el metal;
la cerradura abrirá solo cuando el tiempo decida volver.

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